lunes, 10 de diciembre de 2012

Carta de María

28 de Diciembre de 1801

A ti mi amor:

Voy camino a casa, viendo el suelo casi admirando las hojas caídas, mientras van dejando atrás pequeños destellos las luciérnagas que decoran la hilera de nogales que hay en el barranco.

Cada vez estoy más lejos de ti, si tu supieras lo que estoy pensando, pobre de ti, estarías tan acongojado por esta situación, te amo tanto que no te quiero para mí, contigo quizás descubrí un nuevo concepto, quizás simplemente aprendí.

Pero de igual manera, estoy tan cerca de ti, al entender que tu felicidad es precisamente mi bienestar, podría sentir confusión y una profunda tristeza al pensar que tus labios están fusionándose con los de ella, que sólo son feliz con los de ella.

Y juro por mi vida que es tan difícil para mi comprender que tu corazón suspira por su amor, pero tengo muy presente que al verte sonreír de esa manera como lo haces cuando estás con ella,  nada vale más, ni el dolor al decirte adiós.

Ojalá Dios se apiade de mi y me haga conocer a alguien con tu esencia, pero ruego por que no me olvide de cómo te sintió mi corazón, que nadie te reemplace, simplemente, que yo no te extrañe amor.

Se que mis besos fueron como el chocolate que tanta ansia da por probar, sé que yo no puedo ser lo que ella será por ti, se que se desvive por ti mientras que yo puedo vivir sin ti, sé que no te puedo hacer esto, porque sé que te dolerá, no pienses que sufro.

Lo que sentimos un día, no vale más que una vida con ella. Hoy desde aquí, te mando mi bendición para que hagas con ella, de tu vida, una hermosa canción de amor.

Con amor
María.


miércoles, 16 de marzo de 2011

Hecho en Casa

Un cafecito recién hecho en casa, con una cucharada más de azúcar, es tan amargo para mi que quiero compensarlo con mis galletas de vainilla, me asomo a la ventana, está lloviendo y sin querer viajé junto con las gotas que veía caer, sentí como si me librara de algo cada vez que caía junto a ellas, desee que nunca acabara la lluvia, después me perdí, regresé a ese vacío que esta llenando mi interior, sólo respiro y me dejo caer con ellas, las únicas entretenidas ahora, son las gotas de la lluvia.

Como podía olvidar esas sensaciones que sentí, fui tan feliz, nunca había deseado olvidar que un día fui feliz, solo pensaba y pensaba, nunca algo razonable, nunca algo cierto y congruente, me canse de esperar esa paz que ya deseaba desde hace años, me sentía divorciada de la vida, divorciada de mi vida.

La lluvia no cesa, sigo observando como caen tan rápido y lento a la vez, me pongo en su lugar, nunca tendría miedo de caer, simplemente reventaría y no pensaría en lo que paso después, el café ya se terminó, y mis galletas ya no saben igual sin café, las gotas me empiezan a arrullar, el sofá es muy calientito y la ventana hace un ruido que suena como canción de cuna, ideal para descansar…

El teléfono no deja de sonar, mis amigas se encargan de eso, en especial una con la que me voy todos los jueves a charlar mientras nos tomamos un café en el starbucks, ella es de las amigas que son buenas para platicar, te dice las palabras perfectas que deseas escuchar, me cuenta historias que despiertan en mi sensaciones positivas que a veces extraño, pero ella desearía que alguien hiciera lo mismo por ella, pero yo soy de las que me gusta ir a algún antro cada viernes de quincena y ponernos guapas, así que siempre me la llevo y nos divertimos mucho.

Pero era evidente que ya tenia cuatro quincenas sin salir, ella pretendía ayudarme, yo no sabia como reaccionar, estaba enojada conmigo pero no con ella, no quería defraudarla como amiga pero cómo si me sentía mal, no tenia ánimos de nada. Tomando un café nos acordamos de la universidad y juntas relatamos sucesos divertidos, tiernos y embarazosos, nunca había pasado tantas horas en un café, pero fue muy grato recordar.

Me llevé a la cama algunos recuerdos que no pude desprender de mi, y eso me cautivó mucho, pues ya tenia años de no pensar en eso, para entretenerme encendí mi laptop, chequé el mail, actualicé mi facebook y me conecté al msn, quizás había alguien a quien podría saludar. Ahí estaba el vivo recuerdo del café, pensé que jamás me lo toparía de nuevo, nos saludamos y me invitó a su casa a tomar una copa y platicar. No dijo cuando.

…En cuanto nos vimos sentimos algo, estoy segura de ello, solo pensaba en nunca dejar de ver sus ojos, brillaban como cuando lloras, era agradable verlo con su sonrisa de niño, su cabello era el mismo suave lacio peinado como Ashton Kutcher, y no me digan que no lo conocen, porque eso si me deprimiría, era perfecto, cada movimiento, palabra, gesto, eran parte de mi, me enamoré profundamente de el en cuanto lo vi de nuevo, después de ya varios años.

Platicamos pocas cosas, la copa nunca me la terminé, me ofreció de cenar, yo no estaba para ese tipo de cosas, mi estómago era una revolución de sensaciones, llegué a pensar que me hice adicta a él, ni siquiera el café se me antojó, pero yo le decía si a todo, así que me comí un taco de carne y platicamos otro rato, ni cuenta me di cuando mis labios ya estaban en los suyos…

Una luz muy brillante cala mis ojos, me di cuenta que de la ventana alguien trataba de despertarme, el sol que todos los días se asoma, parecía advertirme que sería un buen día. Quite la sábana de mis piernas, me estiré como nunca, encendí el estereo que tarareaba mis canciones favoritas, aquel mix que una vez le regalé a una de mis amigas, que después, para animarme un poco, me lo prestó. Abrí la regadera, y dejé que el sol entrara más a mi habitación, después de todo siempre es bienvenido. Cantando las canciones en voz alta, café en mi taza favorita y mis jeans preferidos, hicieron del resto del día un agradable momento.

No conocí a aquel Ashton que soñé, pero caminando en el parque con lucas mi perro, descubrí que hay cosas por las que vale la pena vivir, simplemente alguien tenía algo que necesito, más emocionada, todos los días corrí en ese parque y nunca más lo volví a ver. Pero me hacía bien salir, así que sin algún motivo en especial, salí a correr todas las mañanas a ese parque.

Un día ya cansada me detuve en una jardinera y me senté con lucas a un lado. Se acerca alguien, apenas le diría algo, cuando lo vi, era aquel que ya hacía tiempo que no veía, sólo recuerdo su sonrisa que me hipnotizó, sus manos que me inspiraban paz, platicamos un buen rato hasta que la tarde se despedía en tonos rojizos, la pasamos bien, me acompañó caminando a mi casa, el se fue, y yo entré, hoy no tomé café, ni me senté en aquel sofá, solo abrí la regadera y empecé a cantar. El resto es historia.

Los Cerezos del Martes

Lunes

Caminando descalza, las hojas caídas del otoño reposaban sobre aquel jardín que me vio crecer, esas tardes nubladas que añoro, mientras el viento me soplaba aquellas canciones que me hacían sentir viva. El frío rozaba mis rosadas mejillas y solo se me enchinaba la piel como si algo me envolviera lentamente, la noche esta por llegar, el sol se esconde y la luna se asoma, ella desnuda y sin miedo, va alumbrando antes de que la noche arrebate su luz.

Apenas escuchaba Keane, esa música me relaja, me pone nostálgica, la combinación perfecta para una tarde como hoy, lentamente voy pisando el césped que limita en mi banqueta, la puerta blanca maltratada de madera que siempre me da la bienvenida, rechina cuando la abro y así Topo se da cuenta que llegué y ladra sin piedad.

Mis rosas aun se conservan, las riego cada mañana escuchando ennio morricone, aquella donde los violines y el saxofón pelean para dar la mejor tonada, como una loca con castañas greñas muevo mi cabeza al son de las notas, me rio sola, Topo no cierra el hocico, parece que tiene hambre, mientras busco las croquetas, el sonido del teléfono hace que pierda el equilibrio y me sacudo la cabeza de un golpe con la puerta del despensero, y sinceramente dije una maldición pero seguí riéndome de mi, Topo felizmente come mientras busco el teléfono, es mi madre que siempre se preocupa por mí, desde hace dos años tomé la decisión de mudarme a este pueblo mientras pienso que quiero en mi vida.

La noche ha llegado, mis ventanas me avisan que ya debo cerrarlas, desabrocho las cortina salmón que decoran mi sala, me dejo caer en mi sofá favorito, Topo echado en su cojín de rayados, espera que apague la televisión para que pueda cerrar sus ojos, mientras, no deja de mover su cola y en mi mano recarga su cabeza, la televisión es aburrida, poco a poco me voy quedando dormida, sólo espero estar cómoda y calientita.

No te voy a negar que extraño a alguien que me abrace cuando lo necesite, que este ahí conmigo, sin necesidad de pedir tanto, mis ojos se han cerrado y empiezo a viajar, al parecer me he ido a un pueblo del oriente, tengo curiosidad de conocer muchas cosas, pero Adán siempre me lleva como pasajera favorita a conocer a aquellos lugares que ansío conocer. Adán es alguien que sólo en mis sueños vive, aquél ideal que todas nos imaginamos, supongo que esa persona no existe, simplemente es una combinación perfecta del hombre que me haría feliz.

Y ahora que lo menciono, me quedé pensando en mi ideal, si te lo describiera, te darías cuenta que es perfectamente un “ideal”, no más, pero aún así, Adán es extraño porque tiene características muy específicas que en mis sueños detalla, se que es caballeroso, divertido, muy simpático, pero tiene una sonrisa muy peculiar, esas de película, labios perfectamente proporcionados, dientes blancos y derechos, una mirada misteriosa y unas manos que pudiéramos conquistar al mundo con tan solo tocarlas.

Martes

Los parabrisas no paran de chillar, la lluvia apenas se asoma, solo trato de concentrarme en el panorama que hay en las ventanas del focus plata que manejo, mientras escucho Coldplay, mis lágrimas aun no sacuden mis pestañas, mi estómago ruge no se si por hambre o por miedo, pero igual no tengo hambre, sigo avanzando y las calles son cada vez más largas, la lluvia cae sin miedo, mis manos comienzan a entumirse…tengo frío.

Por fin llegue, una enorme casa de madera en un pequeño pueblo cerca de la ciudad, la gente parece ser feliz, lo noto en sus rostros, qué puede estar pensando esta gente, el clima es horrible, mi respiración se nota en el ambiente, pareciera que fumo una pipa, pero aún así, sus caras sonríen. Llego y mi tía Coty me saluda con mucho gusto, típica señora con dotes de mamá polla, me toca los cachetes y los aprieta como si fueran hule, me recuerda lo roja y bonita que soy, lo mucho que he crecido y cambiado porque ahora soy toda una “jovencita”. Yo sólo le regalo una sonrisa que apenas se nota en mi ruborizado rostro. Reviso el panorama, árboles frondosos como si fueran la entrada de un bosque, gallinas, caballos, fuentes de agua y gente. La tía Coty tiene a mucha gente trabajando para ella, pero no desea que me relacione con su gente, pues los llama “chusma” para mí.

Estoy emocionada, espero que mis amigas lleguen para Navidad, somos las típicas amigas que se cuentan secretos deseando que nos caiga del cielo palabras sabias para sanar nuestras heridas. Ellas y yo lo decidimos porque últimamente las cosas en el trabajo, en la escuela, en la casa y en el amor, pareciera que alguien nos había bloqueado esas puertas.

Siempre estamos riendo de nuestras ocurrencias, amamos a Ashton y juramos que somos más hermosas que la bruja de Moore, coincidimos en que la boda es una decisión difícil pero sin embargo el más deseado de toda mujer, nos agrada trabajar para ayudar en casa con algunos gastos, nuestros hermanos son toda una odisea, siempre nos platicamos lo que pasó el día anterior, deseamos recorrer el mundo, soñamos con hacernos importantes empresarias, creamos momentos mágicos, reímos hasta cuando hay motivos para estar tristes, lloramos juntas por las mismas penas, cooperamos para completar entre todas unos elotes, todo juntas.

Decidí caminar un poco por la hacienda mientras Topo se da unos “rounds” con las gallinas de la granja, tiene a varias personas detrás de el para detenerlo, yo solo observo el panorama, me siento en una roca, enfrente veo árboles enormes llenos de cerezos, son muy frondosos, parecieran que están pintados, son tan grandes que me imagino una cueva de puros árboles, se ve interesante, así que llena de curiosidad, detengo a Topo, lo amarro a mi mano y nos vamos a echar un vistazo dentro del pequeño bosque de cerezos, cuando algo impactante me detiene y siento como un escalofrío recorre mi cuerpo, Topo casi se ahorca cuando lo detuve de sopetón, reaccionó con un peculiar chillido que todos voltearon a verme, enseguida me preguntaron si estaba bien, yo sólo lo veía, era él, ¡¡si!!, aquel que te contaba, mi ideal, el perfecto de mis sueños, lo observé como cinco segundos seguidos sin parpadear, el canto de los pájaros al mismo tiempo del soplo que sacudió los cerezos, una lluvia de frutas rojas hicieron del momento mágico algo inolvidable, las señoras me tomaron de la mano y me llevaron a la tina para darme un baño caliente, parecía que algo había bloqueado mi cuerpo, necesitaba relajarme, mañana será otro día.


Miércoles

Ya amaneció, hoy  me despiertan los rudos huesos de la tía tocando la puerta como desesperada para darme el desayuno, siempre me envuelvo con el cobertor rosa que me regalaron mis papás mi cumpleaños antepasado, y de puntitas corro para abrir la puerta. No tengo hambre  he bajado casi 3 kilos, es evidente que extraño a mis padres, mis hermanos, mis amigos, en general, a mi vida. Topo durmió con los caballos, cada vez se llevan mejor. Hoy quiero regresar a los cerezos, saber que es verdad y no estoy soñando. Primero busqué a Topo, cuando me vio empezó a ladrar como todo un perro maleducado que es, lo até a mi mano, y regresamos a los cerezos, petrificada me quedé al verlo otra vez, lo vi, es él, Adán no es un sueño, el está ahí, recolecta cerezos y trabaja para la tía.

Hijo único de los Buenrostro, familia respetada por el pueblo a través de generaciones, su padre es el Doctor del pueblo y su madre la más noble de las mujeres, ayuda a los pobres del condado dándoles comida y ayudándolos en lo que pueda, “Adán” ayuda  a mi tía a recolectar cerezos y los vende, el dinero que recolecta lo usa para pagarle a la gente que trabaja en la hacienda.

Cuando me vio, me preguntó que si estaba enferma o algo así, yo solo pensé que era un tonto, ¿como se le ocurre decirme semejante estupidez?, le respondí un poco tajante que no era asunto de él y como era de esperarse de un pobre peón, se rió maleducadamente, y sarcásticamente me sonrió, obviamente me sonrojé, que vergüenza, no podía mirarlo a los ojos, pero a la vez no podía creer que fuera exactamente Adán el de mis sueños.
- si quieres te puedo llevar a dar una vuelta por la hacienda – guiñando un ojo, - no gracias, sé perfectamente como moverme en la hacienda – le respondí y caminé hacia unos árboles, sin voltearlo a ver solo sonreí entre mi, el me siguió, - ¿cómo te llamas?- Anna, Anna Bustamante, ¿y tu? – sin dejar de mirarme, me dijo – Alan Buenrostro - estirando su mano, - ¿Qué te trae por aquí? - , agregó - que te importa – le respondí, y seguí caminando.

El no dejaba de seguirme, y empezamos a platicar, sus miradas penetrantes, su sonrisa perfecta y sus manos me llenaron por dentro, sentía como las mariposas hacían de las suyas en mi interior, me tomó de la mano y me besó en la mejilla, y soltó esas palabras mágicas, - creo que ya te conocía antes, pero eso es imposible -, - quizás en algún tiempo atrás- repuse, y sentados en la roca sin decir nada, observando a la nada, su mano sobre la mía y Topo a un lado de mí, no sabía que pasaba, pero sentía que por primera vez, quería que los relojes se detuvieran para analizar bien el panorama… es simple, estamos enamorados.

Jueves

La tía Coty ha decidido llevarme al lago de la hacienda, y te diré que es lo más hermoso que he visto en mi vida, me advirtió que en tanta calma podría haber turbulencias dentro del lago, yo sólo admiraba la belleza del agua con los reflejos del sol, era una belleza inigualable, pareciera estarme transportando a un nuevo mundo. Topo no dejaba de observar, parecía que también lo había cautivado. Y Alan a mi lado con su brazo sobre mis hombros, me abrazaba, y mi interior era toda una revolución de sentimientos que inundaba mi cabeza de dudas. La tía se fue a sus rutinas de granjera, Alan, Topo y yo nos quedamos en el lago, Alan y yo platicamos por horas mientras Topo coleccionó sapos y bichos en uno de mis zapatos, pasaron las horas como si fueran fracciones de segundos, platicamos tantas cosas, los dos sabíamos perfectamente que pasaba por nuestras cabezas, nuestros corazones latían al mismo ritmo, pero no decíamos nada, el tiempo pasaba y yo reía sin parar con todo lo que me decía, Topo ya se quedó dormido, me quito los pantalones used y mi suéter american eagle celeste, y decidimos meternos al lago, como dos locos jugando con el agua, con suaves reflejos rojos del atardecer, empezamos a sentirnos cansados, mi cuerpo cada vez tolera más el frío, mis manos entumecidas, mis piernas torpes que ya no responden mis señales, da escalofríos pensar que me estoy convirtiendo en un muñeco de nieve, el me toma de la mano y me lleva a la orilla, recostados en el césped lodoso, alcancé a ver el cielo rojo con naranja, las nubes manchadas por la luz del sol que ya casi se va, el me besa y me dice “te quiero conmigo”, yo cierro los ojos, siento sus suaves caricias sobre mi pálido y frío rostro.

Viernes

Estoy a unos cientos de kilómetros de mi verdadera casa, que espanta con lo acogedor que la caracteriza, mi padre es amante del orden, mi madre apasionada por  la familia, mis hermanos torpes y traviesos pero también nobles iluminan la casa con su buen humor de siempre, Topo que con cada ladrido hacía que retumbara la casa, siempre llena de alegría, un cálido hogar, te juro que si, un cálido hogar y siempre unidos. Mis padres son de esos que piensan mucho en el bienestar de sus hijos, pero nunca en el suyo, de los que te regañan “por tu bien”, ellos decidieron que estudiara en la mejor universidad, después de todo, mis padres tenían un sueño en común: la prosperidad de sus hijos. A pesar de que extrañaba lo que acostumbraba hacer en una tarde soleada de aquella playa virgen que siempre visitaba con mis huellas que el romper de las olas iban borrando conforme avanzaba, sin rastro, sin nada que perder, sin nada que decir, solo caminaba y ella estaba ahí pensando que sería de mi en algunos años.

Hoy desperté de la forma más extraña, un cuarto blanco completamente frío ,me tienen confundida, mi recamara era rosa, yo lo recuerdo, pero hay gente alrededor de mí analizándome como si fuera un alien. Y en mi tía veía lágrimas sin palabras, después de tanto sollozo, solo escuchaba esas palabras que a todos nos regocija en una hermosa sensación, “te amo tanto”, mis padres estaban juntos, con una sonrisa confundida, mis hermanos en una esquina con flores y chocolates cookies & cream hershey que tanto me gustan, para ser sincera no sabía que sucedía. Todos insistían en que descansara.

Sábado

Estoy en casa, la cortinas salmón vuelven a ser las mismas, la puerta rechina una y otra vez, mis amigas en la cocina preparando la cena, Topo sigue ladrando sin piedad cada vez que suena la bienvenida, mi padre arreglando mis rosas, mi madre limpiando la casa, mis hermanos jugando con Topo, yo en cama, mi cuerpo me duele y tengo moretones por todos lados, pero eso no importa, veo a todos menos a Alan, y cuando reacciono, le grité desesperadamente a mi mamá y enseguida escuche sus pasos hacia mi cuarto,  la veo tan contenta, sólo me dice lo bien que me veo, pero yo muero por saber donde está Alan, mi mamá bajó la mirada, y me dijo que no sabían nada de él…

La noche sola y densa por el frío que acaricia mis manos, me hace desear estar cerca de él, esos abrazos cálidos que me envolvían y llenaban de mí sensaciones que a veces dolía pensar en que no siempre estaría así, lo extraño tanto, mis manos tienen sed y mis ojos no dejan de suplicar con lágrimas en mis rosadas mejillas, que tan sólo quiero verlo sonreír.

Mañana es Navidad, no me importan el color de las esferas, ni que tan rica estará la cena, solo quiero recuperar a la persona que me ha cambiado la vida, deseo encontrarlo y para mi eso será Navidad, quiero verlo y decirle que lo amo, que lo quiero tener siempre conmigo, que cada caricia, cada abrazo llenó mi vida de todo y la única alegría de mi vida es saber que el es feliz y yo se que conmigo lo es, no me importan los jimmy choo que tanto deseaba, ni la bolsa louis vuitton que me compré para estrenarla en mi nueva oferta de trabajo, suplicaba cada segundo con lágrimas de testigo que la vida me llevara a el otra vez…no quiero soñar con Adán, quiero vivir con Alan.

Domingo

Tengo miedo de no saber que estas a mi lado,
Tengo miedo de no vivir más horas contigo,
Tengo miedo de decirte cosas equivocadas,
Tengo miedo de no sentirte cerca de mí,
De nunca poderte tocar, sabiendo que estas aquí.


Mi ser desea gritarte sentimientos extraños,
Mi amor llora y suplica una sonrisa de tu corazón,
Sentir caricias en mis mejillas de tus labios
Que rueguen por sentirme cerca de ti,
Que con mirarte suene una canción,
Que hacen en mi, sueños tacaños.

Adoro la forma en que me miras,
Adoro como me rodeas con tus brazos,
Adoro como te ríes de mí, como suspiras,
Adoro cuando me pides ayuda con tus ojos tristes
Y con mi sonrisa sientes alivio.

Extraño tanto cuando no te tengo,
Desearía pasar miles de segundos seguidos junto a ti,
Sin temer a nada, sin arrastrarme en el pasado
Que tanto me lastima, simplemente vernos fijamente,
Y sentir como nos fusionamos de las manos.

Me encanta cuando me miras sin que me de cuenta,
Me encanta cuando te enojas porque otros me miran,
Me encantan tus ojos que brillan cuando sonríes,
Me encanta cuando me dices que soy perfecta,
Que lo se todo y que nunca me equivoco.

Desearía poderte expresar,
Lo mucho que siento en mi pecho,
Es tan difícil explicar un sentimiento nato,
Que de una adversidad apareces con encanto,
Iluminas como las estrellas mi lecho,
Y después de todo nunca había temido tanto amar.


Enciendo el focus, espero que el motor se caliente, mientras mis ojos no dejan de llorar, solo repito dentro de mí, “lo voy a encontrar”, la neblina me obliga a encender las luces, acelero, en todo el camino vi cerezos y el lago presumía sus orillas de lejos, más desesperada trato de llegar a tiempo, mis piernas están adoloridas, en el lago fuimos arrastrados por una corriente del lago, pude salir pero nadie vio salir a Alan, me bajo del carro, ni siquiera supe si cerré la puerta o no, las luces alumbraban suficiente, camino por el lago, me tropiezo con la roca que nos vio reír juntos, mis lágrimas asoman otra vez, los cerezos se sacuden con el viento, caen unos cuantas al piso, las recojo y suplico fortaleza, me di cuenta que el es feliz si yo lo soy, hoy no estoy feliz, tengo que cambiar mis pensamientos, porque entonces no va regresar, así que me quite los jeans y mi jersey, entré al lago, nadé y nadé hasta que mis dedos se hicieron de viejita, salí y me senté en la orilla, Topo no deja de lamer mis manos, lo abrazo y lo puse entre mis piernas, al parecer también lo extraña, observando la nada, me asusté al escuchar el tronar de las hojas secas como si alguien caminara de cerca, volteé y mi estómago sintió un retorcijón, Topo se soltó de mis brazos y corrió hacia el, le rogué a Dios que no me castigara de esa forma, pero en realidad, era él, lo sentí, me abrazó, me besó y nos dijimos que nos amamos… creí que estaba soñando, llore como loca histérica y sólo se me ocurrió darle una palmada en su espalda, el no dejaba de cargarme y aventarme como solíamos jugar en los cerezos, lo tenía conmigo, regresamos a casa, quizás todo era exactamente lo mismo, la puerta que rechinaba, las cortinas salmón, las rosas en el jardín, el césped de la banqueta, pero hay alguien que me abandonó… no volví a soñar con Adán.